…y nunca dejaron de nacer, porque la muerte es mentira. / …and they never ceased to be born, for death is a lie.

Caminando por Michigan Avenue ayer por la tarde una mamá le decía a su pequeña en la carreola, “Esto es Chicago.” “No, mamí. Estamos en ME-JI-CO,” con calma protestaba la preciosa. Esta niña sí que sabía de lo que hablaba.

Yo iba rumbo al Pritzker Pavilion, monumental anfiteatro diseñado por Frank Gehry con cede en el parque donde Obama celebró con el pueblo la noche de su elección histórica. No terminé de comprender los sentimientos de esa noche de noviembre hasta que vi a Alondra de la Parra hace unos meses, y a unas cuadras, dirigiendo la sinfonietta de Chicago. Mujer, brava y delicada, revolucionando pacíficamente no sólo el diseño del vestir para dirigir pero tambien la visión ilimitada que resulta cuando se ve lo nunca visto y refleja inspiración. Daba por hecho que una orquesta siempre tenía un hombre al frente. Aunque no hubiera ley activa negando que la mujer subiera a tomar la batuta, a veces, hasta que no se ve, no se cree.

Anoche, similar revolución ocurrió al presentarse Memorias del Fuego, adaptación de la trilogía del mismo nombre escrita por Eduardo Galeano. Colaboraron juntos el conductor peruano, Miguel Harth-Bedoya, y el director cubano, Henry Godinez, quien también organiza el bienal Latino Theatre Festival que daba comienso con dicho magno evento y continúa hasta el 25 de julio con múltiples obras gratuitas.

El objetivo era presentar momentos y personajes de resistencia fuera de lo tradicional, los que Godinez describe como “revolucionarios poderosos en la historia de las Américas que nunca levantaron una arma más amenazadora que una pluma.” En dos horas la historia milenaria cobro vida con la ayuda del popurrí de música clásica recopilada para el proyecto Caminos del Inka y cinco actores narrando en idiomas de vencedores y conquistados.

El pabellón mismo se convirtió en area de resistencia cuando la lluvia nos coaguló como audiencia ante la furia de Tláloc que despertó con la historia. Cascadas corrían por debajo de los asientos forzando a que los viajeros por el tiempo levantaran sus bultos de materiales efímeros y rindieran un baile a lo eterno con violines y conchas cantando en el fondo. El primer relampago estalla al pronunciarse “Sor Juana Inés de la Cruz”. Se me ha olvidado, obviamente, mencionar a la coreógrafa: pachamama.

Gehry-os ríos,
casca-das-beles.

” ‘sta loco lo de
Tla-te-lol-co.
‘sta loco Tláloc.”

Tláloc, Tláloc, Tláloc.

//

Micrófonos colgantes,
esferas: desearanse ser
craneos de vencedores.

Historia, hoy viva
con voz de vencidos,
trasmiten silencio
superado por miles…

Los narradores volteaban las páginas empapadas de historia y humedad. El premio para los que superaron el estruendor del tambor celestial fue la gentíl sutileza de la brisa bondadosa. Olía a puerto.

Al concluir, unas preguntas para los creadores, de la cual la mejor fue la al revés de Harth-Bedoya a una turista italiana de escasos ocho. Lo que más le gustó fue la sorpresa. Sí, toda revolución tiene raíz en la sorpresa.

Cansada estoy del cruel Colón.
Mejor inocente principessa,
quien ante el gran maestro
exclama “¡Qué bella sorpresa!”
Sólo que alegría no tengo
al saber que la limpieza
todas sorda y mudas estaban
y eso a todos nos pesa.

Se escucha gritar por la noche improvisada, “THIS IS MEXICO!” …aunque sabemos que es Chicago. Si desean continuar en estas ascuas deliciosas, empápense con el resto del festival. Aquí estan mis sugerencias:

Teatro Buendía (Cuba):
‘La Visita de la Vieja Dama’ (julio 9, 10 y 11)
‘Charenton’ (julio 15, 16, 17 y 18)

‘El Nogalar’ de Tanya Saracho: julio 17

‘Los Pecados de Sor Juana’: hasta el 25 de julio

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Walking along Michigan Avenue yesterday afternoon I heard a mother say to her stroller-riding daughter, “This is Chicago.” “No, mamí. We are in ME-JI-CO,” the precious calmly protested. This girl knew what she was talking about.

I was on my way to Pritzker Pavilion, the monumental amphitheater designed by Frank Gehry and located in the park where Obama celebrated the night of his historic election. I did not fully comprehend the emotions from that night in November until I saw Alondra de la Parra a few months ago– and a few blocks from here– directing the Chicago Sinfonietta. A woman, delicately ferocious, peacefully revolutionizing not only the conductors vestment, but also the infinite visions that result when the never-before-seen appears, reflecting inspiration. I accepted blindly that an orchestra always had to have a man at the fore. Even though there was no active law prohibiting a woman from rising to hold the baton, sometimes, seeing is believing.

Last night, a similar revolution occurred at the presentation of Memory of Fire, adapted from the trilogy of Eduardo Galeano. The project was the result of a collaboration between Peruvian conductor, Miguel Harth-Bedoya, and Cuban director, Henry Godinez, who also curates the biennial Latino Theatre Festival which commenced with this grand event and continues through July 25 with various performances, many of which are free.

The goal was to present moments and individuals of non-traditional resistance that Godinez describes as “powerful revolutionaries in the history of the Americas that never picked up a weapon more threatening than a pen.” In two hours, the millenary history came to life with the aid of a potpourri of classical music compiled for the project Caminos del Inka and five actors narrating in the languages of conquerors and conquered.

The pavilion itself became a space for resistance when the rain congealed us as an audience against the fury of Tláloc– Rain God that awoke with this tale. Cascades ran below the seats, forcing time travelers to lift their bundles of ephemeral goods and pay a dancing tribute to the eternal with violins and conch shells singing through the air. The first lightening strike appeared at the utterance of “Sor Juana Inés de la Cruz”. I have obviously forgotten to mention the choreographer: pachamama.

The narrators turned pages soaked in history and humidity. The prize for those who survived the furious, celestial drumming was a bountiful breeze of gentle subtlety. The smell: a port.

At the conclusion, there were questions for the creative creators, the best of which was the one made in reverse from Harth-Bedoya to an eight-year old Italian tourist. What she liked most was the surprise. Yes, every revolution has at its core the element of surprise!

Tired am I of the cruel Christopher,
better this princess before my eyes
who to the great director
exclaimed “What a lovely surprise!”

But this is not a complete and joyous site
for those assigned to clean today
were mute and deaf this very night
and that upon us all does truly weigh.

Piercing the improvised night, the exclamation “THIS IS MEXICO!”…even though we know it is Chicago. If you wish to continue in this delicious tenterhook, then soak up the rest of the festival. Here are my suggestions::

Teatro Buendía (Cuba):
‘La Visita de la Vieja Dama’ (July 9, 10, 11)
‘Charenton’ (July 15, 16, 17, 18)

‘El Nogalar’ de Tanya Saracho: July 17

‘The Sins of Sor Juana’: through July 25

~ by sofiminx on July 9, 2010.

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